Del escritorio de Isabel De Los Rios.

A menudo las personas piensan que están haciendo algo saludable por ellos mismos al cambiar el pan blanco por pan integral. Aunque esa es una mejor opción que el pan blanco, el pan integral puede estar evitando que pierdas esa grasa indeseable.

Yo no soy una gran fanática del pan o de los productos tipo pan. En realidad, pienso que la mayoría de las personas podrían sentirse mil veces mejor si pararan de comer pan cada día de su vida. Tostadas para el desayuno, sándwich para el almuerzo y una canasta de pan en la cena, podríamos alimentar a una pequeña villa con la cantidad de pan que veo que algunas personas consumen en un solo día.

No, no estoy diciendo que no comas pan nunca más (Hey, es la vida, tienes que disfrutarla, ¿no?). Lo que estoy diciendo es que 4 ó 5 servicios de algún tipo de pan cada día está haciendo que miles de personas ganen peso, evitando que ellos eliminen esa grasa indeseada y lo peor de todo, dando lugar a enfermedades tales como, diabetes tipo 2 y padecimientos del corazón.

Yo no como mucho pan y realmente no lo extraño. Creo que disfruto tanto la otra comida deliciosa que consumo cada día que ni siquiera noto que el pan está ausente de mi plan de alimentación.

Aquí te dejo mis estrategias “Libre del Pan” mostrándote exactamente cómo puedes disminuir tu consumo de pan cada día.

1.- Cuando pienses en el desayuno, no pienses automáticamente en pan o tostadas. Un par de huevos duros sobre tomates en rodajas es delicioso. También puedes hacer rápidamente un batido de harina de avena agregándole nueces y bayas ¿Qué hay del requesón con piña? Las opciones de desayuno son incontables.

2.- Toma un paquete de bocadillos y llévalos contigo al trabajo. En menos de 2 minutos, puedes poner en una bolsa mantequilla de maní natural, almendras crudas, frutos secos (sin azúcar añadida), una manzana o una banana y zanahorias bebé y en un momento estarás listo para salir. Llevando estos alimentos contigo al trabajo te ayudará a mantenerte alejado de las rosquillas o meriendas que se comparten en el comedor de empleados (en este momento no comenzaré a decirte lo dañina que son las rosquillas). Unta un poco de mantequilla de maní sobre una manzana y mantente lejos de los demás mientras te burlas de los que están comiendo rosquillas (solo bromeo, eso no es agradable).

Izquierda: Quinoa – Derecha: Mijo
Imagen Cortesía: teczcape.blogspot.com

3.- No dependas del consumo de sándwiches para el almuerzo todos los días. ¿Qué tal un poco de salmón, brócoli y arroz integral? ¿El pollo que te quedó de anoche y una patata dulce? Imagina que ese almuerzo es otra versión de la cena y no una competencia del mejor sándwich.

4.- Convierte a “la cesta de pan” en una experiencia a ser vivida de vez en cuando. Realmente no necesitas servir en tu casa una cesta de pan para la cena, si cuentas con opciones saludables de carbohidratos como la ensalada, vegetales cocidos, arroz integral, o los cereales mijo o quinoa.

5.- Ah, y ¿cómo podría olvidarlo? No pienses que comer el “trigo 100% integral” es mejor. Sigue siendo harina refinada (solo que no es blanqueada) y un gran contribuyente al aumento de peso.

Comienza a pensar ahora mismo desde afuera de la “caja del pan”, para lograr alternativas saludables que sustituyan tu ingesta diaria de pan. ¿Qué cosa puedes hacer hoy para empezar?

Conoce qué alimentos te pueden estar impidiendo alcanzar tus metas de perder peso aquí: Factor Quema Grasa.